Hace poco he recibido un chiste que trata sobre el centro comercial IKEA.

En mi ciudad se han asentado recientemente, con el consiguiente boca a boca multitudinario.

No en vano hablamos de un sitio donde los muebles y accesorios del hogar estan a unos precios muy asequibles (lo de la calidad ya es otro cantar, que no se venden duros a cuatro pesetas -como se decía antigüamente-).

Aunque una de las bazas a la hora de que TODO valga más barato que en otros sitios es la posibilidad de MONTARTELO TÚ SOLO EN TU CASA (si, al final te conviertes en un hombrebricolage de tomo y lomo).

Así que vayamos al chiste de marras que me han mandado, el cual me ha hecho gracia y todo.



IKEA Y EL CHISTE DEL ARMARIO

Una mujer va a IKEA y compra un armario de fácil montaje para hacerlo ella misma. Llega a su casa, comienza a ensamblarlo y lo termina perfectamente.

En ese momento pasa el Metro (ella vive justo encima de una estación) y el armario se desploma, provocando un gran estruendo. Vuelve a montarlo concienzudamente, y cuando ha finalizado el trabajo, pasa el Metro de nuevo y el armario se cae, completamente desarmado...

Tras el tercer intento, indignada, llama a IKEA, expone el problema, y le envían un montador. Llega el técnico, se pone manos a la obra, y en unos minutos lo termina. La señora se queda contemplando su armario, al fin montado, cuando nuevamente pasa el Metro y ¡Brroouuumm!, cae deshecho, en cien piezas.

Finalmente el montador le dice a la señora:

Mire, lo montaré otra vez; me meteré dentro y cuando pase el metro y caiga, desde dentro, veré mejor en dónde está el fallo.
Una vez finalizado el montaje, se mete en el armario y en ese momento llega el marido de la señora:

-Cariño, ¡qué armario tan bonito!

Abre la puerta, ve al montador, y estupefacto le pregunta:

-Se puede saber, ¿qué diablos hace usted aquí?

-Pues mire, casi que le voy a decir que he venido a tirarme a su mujer, porque si le digo que estoy esperando el Metro, no se lo va a creer...