Hace un par de días, en una visita rutinaria a mi centro comercial favorito (Fnac), me encontré con un libro que parecío atraerme como el "rayo tractor" de la estrella de la muerte.
Normalmente los colocan en las cabeceras para que la gente pique. Y piqué. Pero es que el libro merece la pena, y mucho. Es ameno de leer (y eso que es un tochazo de más de 600 páginas), y en menos de una semana ya lo has acabado.
El libro en cuestión se llama "El Fabuloso libro de las Leyendas Urbanas". De la editorial "DeBolsillo"
Su precio es de 9,45 euros y tiene 665 páginas.
Alguien da más?
El libro lo realiza un autor llamado Jan Harold Brunvand. El cual es un auténtico especialista en este campo de las leyendas urbanas.
Lo mejor es ver la cantidad de "fabulas" que rondan por el planeta.
Evidentemente Jan Harold cuenta en su mayoría (por no decir todas) con testimonios de gente americana. Pero tambien comenta casos que han ocurrido en europa.
Dentro de cada leyenda comenta quien se la ha enviado, si es una persona anónima o no, y realiza un comentario exhaustivo sobre donde comenzó la leyenda urbana de turno. Si puede ser cierta o no, etc...
Yo me puse a pensar en unas cuantas que tengo en la memoria y me acordé de las siguientes:
1. En mi ciudad habia en los años 80 un Burger King (sobre el 96 y después de muchos años, abrieron otro en un centro comercial y después uno más en el centro de Zaragoza). Supuestamente lo cerraron por una denuncia de una mujer. Encontró una uña de rata en una hamburguesa? lo cierto es que se comentó durante años, y se sigue comentando en cuanto sale el tema de su cierre.
2. Un vagabundo de mi ciudad va con un par de carros (uno de compra y uno de tipo supermercado). Ropa amontonada y con multitud de perros callejeros que va recogiendo y alimentando. La leyenda urbana? pues supuestamente la gente comenta que acabó siendo un vagabundo debido a que en su "otra vida" fue cirujano y operó a su propia mujer. La cual falleció en la sala de operaciones.
Realidad? ficción? debido al estado del hombre cualquiera le pregunta
3. La otra leyenda urbana la ví en una película hace años. Pero ya la había oído antes en mi ciudad. Hablo de la película "Leyenda Urbana". En ella Robert Englund (Freddy Krueger) habla sobre los efectos destructivos que puede causar beber Coca-Cola después de tomarte unos buenos "Peta Zetas" (caramelo que hace ruido al entrar en contacto con la saliba).
Esos son algunos ejemplos que se me han ocurrido ahora mismo. Pero mencionar los lagartos que pueblan las alcantarillas de new york... a que tambien os suena? los padres compran un lagartijo pequeñajo, lo tiran por el retrete (con disgusto del crio de turno) y acaba siendo un reptil enorme que se va zampando a la peña que baja a los bajos de la ciudad. De nuevo una supuesta leyenda urbana no?
En el libro se habla mucho de lo que forma una Leyenda Urbana.
Contiene muchas veces una moraleja. Se extienden como la polvora (de punta a punta del país en muchas ocasiones). Suelen ser casos estrombotios, exagerados, humorísticos en ocasiones, y en la mayoría de las veces son confusiones de los protagonistas.
Tambien se utiliza un término muy determinante a la hora de hablar sobre este tema. El "ADUA", es decir "amigo de un amigo". Y pensadlo bien.
"Que si hombre, si eso le paso a un amigo de un amigo que tenía un primo que se lo había contado..."
Y así hasta el infinito. De ahí el problema de encontrar una leyenda urbana que sea fiable cien por cien. Que se pueda demostrar su autenticidad. Y eso que el autor del libro tiene buenos contactos, busca, rebusca, pero en la mayoría de los casos llega a un callejón sin salida.
Debido a lo buenas y divertidas que encuentro algunas de las LU (abreviemos leyendas urbanas con ese término) voy a ir poniendo de vez en cuando las que considero más interesantes.
Empecemos hoy con:
EL TUBO EN EL TUBO
Un hombre que trabajaba en el piso más alto de Manhattan se mosqueó mucho cuando de repente se fundió el único tubo fluorescente que le iluminaba. En vez de molestar al personal de mantenimiento, que le hacia pasar un mal rato cada vez que les pedía que arreglaran algo, fue a comprar un tubo nuevo y cambió personalmente el estropeado.
Entonces se encontró con que tenía que hacer algo para librarse del tubo viejo: era demasiado largo para dejarlo en la papelera y no quería que lo encontrara el portero, asi que decidió que a la hora de salir se lo llevaría y lo tiraría en un contenedor de desperdicios.
Pero cuando llegó a la estación del metro no habia encontrado ningún contenedero, de modo que se montó en el tren que le llevaba a casa con el tubo agarrado en posición vertical, como el cayado de un pastor, para no molestar a la gente. Durante el viaje varias de las personas qu subieron, al no encontrar un asiento libre, se agarraon al tubo, convencidas de que era una barra del vagón.
Cuando el hombre llegó a su destino había varias manos aferradas al tubo. Se encogió e hombros, soltó el tubo y se apeó del metro tranquilamente.
EXPLICACIÓN DEL AUTOR:
Aunque no es exactamente una leyenda urbana (la he oído muy pocas veces y con mínima variación) es una de mis historias favoritas.
Fue publicado en la sección de un periódico. Pero por supuesto eso no es garantía de que sea cierta, y sus detalles parecen bastante inverosímiles.
Proximamente más leyendas urbanas!!!